en Helsinki no hace tanto frío

Y esta es la prueba irrefutable ūüėČ

Temperatura Helsinki Vs León

Como se puede ver, en mi querida ciudad de origen est√° empezando a hacer un fr√≠o que pela, o m√°s bien deber√≠a de decir que en Helsinki llevamos una semana de temperatura bastante agradable, lo que traducido viene a significar que no bajamos de los 5¬ļC.

N√≥tese tambi√©n, de este informe, la diferencia en el n√ļmero de horas de luz. Si hacemos caso a la diferencia entre el amanecer y el ocaso ¬°Helsinki tiene 3 horas menos de luz que Le√≥n!

C√≥mo dice √Ālex; “aqu√≠, o es de noche, o est√° anocheciendo” :-D.

Por otro lado, aunque no está haciendo tanto frío, ya se ha abierto la temporada de patinaje sobre hielo y la pista de Ruoholahti, la plaza de la estación de trenes, en el centro de Helsinki, ya tiene a sus primeros patinadores.

tanty en el país de las maravillas

Durante los √ļltimos 4 a√Īos, tras una √©poca de leer libros que me recomendaba la gente, precedida por una √©poca de leer todo lo que ca√≠a en mis manos de J.R.R. Tolkien, he estado leyendo libros cl√°sicos, visto que no encontraba nada parecido a la calidad de El Hobbit, o El Se√Īor de los Anillos.

Me parecía que si quería encontrar algo que me impactase como lo hicieron los libros anteriores tendría que buscar entre las obras celebradas universalmente. Aunque El Quijote no lo consiguió, sí fue así con Crimen y Castigo, por eso, he seguido leyendo libros clásicos, a parte de para culturizarme y tener más oportunidades en un hipotético concurso de preguntas y respuestas ;-).

El caso es que, cuando se hace un viaje de estancia prolongada, siempre es buena la compa√Ī√≠a de un libro. Por eso me prove√≠ de La isla del tesoro, El enfermo imaginario, El m√©dico a palos y El busc√≥n. A√ļn as√≠, a las 3 semanas de estancia en Helsinki, el fr√≠o, la nieve y la falta de luz natural hab√≠an hecho estragos en mi arsenal, de modo que, hoy, despu√©s de una comida en el chino del centro comercial cercano a casa, Berto, Alex y yo nos introdujimos en una de las librer√≠as del propio centro en busca de postales, tarjetas Navide√Īas y dem√°s papeler√≠a con destino de llenar contenedores de reciclaje a lo largo y ancho del planeta una vez pasada la tonter√≠a mazapanil. Una vez all√≠, tras deambular echando un vistazo a la potencial lectura finesa, me dije por qu√© no completar la vuellta bajando hasta el centro para ver los ejemplares de los m√ļltiples centros comerciales de Helsinki.

As√≠ que all√° fuimos Berto y yo. Tras llegar a Rautatientori y dejar atr√°s una cola de gente intentando entrar en Stockmann (s√≠ aqu√≠ tambi√©n es Navidad, aunque aqu√≠ lo dice Stockmann, no El Corte Ingl√©s), entramos en el edificio de libros de esta cadena. Para nuestra sorpresa, nos encontramos con que la gente est√° dejando los abrigos en el ropero del centro. ¬Ņ?. “Esto no era as√≠ la √ļltima vez que vine”, me dice Berto. Y tanto… m√°s all√° vemos una cola de gente rodeando unas grandes mesas en las que hay unas enormes bandejas con comida con aspecto de ser t√≠picamente navide√Īa, mientras que en la mesa contigua dos camareros sirven vinos y otros licores.

“Estos finlandeses son la bomba”, nos decimos. L√°stima que hayamos comido tan tarde porque el aperitivo es verdaderamente apetitoso. Berto se pregunta como puede ser que el propio centro comercial sirva comida entre los libros, pudiendo mancharlos todos con gran facilidad. Mientras, por megafon√≠a escuchamos una retah√≠la de frases en fin√©s. El caso es que, tras hacer una foto disimulada a los comensales desde la segunda planta del edificio, nos ponemos a revolver entre las estanter√≠as de libros en busca de algo que llame nuestra atenci√≥n. En la secci√≥n espa√Īola, nada relevante. Seguimos por la inglesa y me encuentro con una edici√≥n de Alicia en el pa√≠s de las maravillas y A trav√©s del espejo, dos libros archiconocidos de Lewis Carroll, lectura obligatoria de todo inform√°tico y/o persona relacionada con las matem√°ticas ya que es citado mil veces por sus paradojas y juegos l√≥gicos. Para mi sorpresa es una aut√©ntica ganga, ¬°3.5 ‚ā¨!, y otras ediciones de los mismos libros, en la misma estanter√≠a rondan los 10 ‚ā¨. En un pa√≠s en el que te cobran esa cantidad por una coca-cola (barata) no se puede dejar escapar la ocasi√≥n. Adem√°s, en el idioma original y yo sin lectura mano. No hay excusas.

Total que por fin nos dirijimos a la caja, no sin advertir que la gente que llena la librer√≠a tambi√©n est√° asistiendo a una especie de presentaci√≥n de libros sobre un escenario que est√° llevando a cabo distinta gente. ¬ŅSer√°n autores finlandeses?

Pues bien, la chica de la caja me sonr√≠e y me pregunta algo en finland√©s que yo supongo ser√° el modo de pago, pero le hago saber que s√≥lo entiendo ingl√©s, y poco (cada vez menos, de hecho), con lo que ella me indica que si no tengo la tarjeta de Stockmann. Le digo que no y pago en efectivo. Aprovecho para preguntarle que qu√© es lo que est√° pasando, si son autores los que est√°n presentando libros o qu√©. Ella me dice que no. En realidad el centro est√° cerrado y toda aquella gente son miembros del club de lectura de Stockmann. Los poseedores de la tarjeta que me indicaba, vamos, buenos clientes de la librer√≠a de esa cadena. Se re√ļnen para hacer ese tipo de eventos y para comer y beber mientras los celebran. O sea, que estamos ah√≠ ¬°¬°por el morro!! Mientras la chica se descojona por dentro y a m√≠ se me suben los colores a toda velocidad me dice que no pasa nada … Berto se acerca y le explico lo que pasa, as√≠ que me despido de la cajera mientras adivino una m√°s que media sonrisa en su cara y nos vamos para afuera. En la puerta comprobamos que el horario el domingo es hasta las 18h y hab√≠amos entrado 5 minutos antes del “cierre”. Los mensajes por megafon√≠a deb√≠an haber avisado de la situaci√≥n pero, ya se sabe, cuando est√°s en el pa√≠s de las maravillas y el gato, en vez de ser el de Cheshire, se convierte en Alicia, no te enteras de lo que acaba de pasar a tu alrededor y crees que lo que celebran a tu alrededor es la fiesta de t√© del “No-cumplea√Īos”, sobre todo si el idioma en el que te lo dicen no es m√°s inteligible que el chino (discusiones tenemos sobre si no lo ser√° menos) y te dar√≠a igual escuchar un “¬°¬°Que le corten la cabeza!!” que un “Por mis orejas y bigotes, ¬°que tarde se me est√° haciendo!” de un gazapo finland√©s blanco (y azul) que pasase corriendo a tu lado. En fin, una vez fuera del agujero de conejo, las risas no se dejan contener m√°s y ya podemos sumar una anecdota m√°s que contar :-D.